Paz Total: la territorialización que no aterrizó

“Que no haya un solo muerto producto de la violencia y que no se acueste un solo niño con hambre en Colombia, ese es el verdadero cambio” (Presidencia de la República). Estas, fueron las palabras del entonces ministro del interior, Alfonso Prada, el 4 de noviembre de 2022; en el momento en que el presidente Gustavo Petro sancionó la modificación, adicción y prorroga de la ley 418 de Paz Total. Posteriormente, el 31 de diciembre del 2022, los colombianos recibimos los decretos que ordenaban el Cese al Fuego Bilateral y Temporal de Carácter Nacional entre el gobierno y los grupos armados de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), Las FARC E-P, Segunda Marquetalia y, por último, el nuevamente denominado Estado Mayor Central de las FARC -EP.
Tras la firma de los decretos del Cese Bilateral Nacional de carácter Temporal, cómo muestra de voluntariedad que suspendían las acciones violentas en contra de la fuerza pública, pero que, no mencionaba de manera especifica la suspensión de ataques a las comunidades, ni contaban con la sustentación de un mecanismo de verificación al mismo cese, y pese a algunas otras inquietudes, se anunció el inicio de diálogos exploratorios, que en la medida que avanzaban, nos permitía denotar la progresividad con algunos actores más que con otros, como fue el caso de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, cuando miembros de este grupo paramilitar atacaron con fusil a la fuerza pública en el Bajo Cauca Antioqueño y que conllevó a que el Presidente Gustavo Petro el 19 de marzo de 2023, ordenara reactivar las actividades militares en contra del también llamado Clan del Golfo (Presidencia de la República)Sin embargo, la no reactivación de las operaciones militares con los demás grupos armados no necesariamente representan un avance significativo en los diálogos exploratorios o al menos en la instalación oficial de una mesa de negociación como es el caso con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), con quienes el gobierno nacional no ha logrado puntualizar un inicio oficial de los diálogos de paz la Sierra Nevada de Santa Marta, a pesar de los acercamientos dados por el ex comisionado para la paz Danilo Rueda; dónde además, en noviembre de 2022, estuvo el hermano del presidente de la república Juan Fernando Petro, quien se reunió con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (El Colombiano).
Por otra parte, existen ciertos avances que resultan agridulces, como los que se adelantan en la mesa de diálogos entre el Ejercito de Liberación Nacional y el Gobierno; dónde recientemente se celebró que aún en medio de tensiones, se haya logrado concretar el sexto ciclo de negociaciones entre ambas partes, llegando a acuerdos que, aunque no representan la dejación total de actividades ilegales por parte del grupo armado, en caso que realmente se lleven a su implementación, si representaría un cambio de luces para empezar a estabilizar los territorios afectados por la presencia de esta guerrilla. Esto es un asunto que, lamentablemente se encuentra en tela de juicio por los colombianos ante el reciente anuncio del paro armado en la Subregión de San Juan, en el departamento del Chocó, donde a pesar de los esfuerzos por parte de las autoridades y el aumento del pie de fuerza pública, la ciudadanía tiene miedo y finalmente termina atendiendo a las pretensiones de los violentos de suspender cualquier actividad en el territorio (c.f. El Espectador).
Es importante comprender que, todos estos eventos, proyectados de forma generalizada y visibilizada por los medios de comunicación y la opinión pública, no son una excepción; y que, por el contrario, representan el día a día de lo que los territorios hoy enfrentan: la baja voluntad de los grupos armados, quienes ante la esfera pública emiten un discurso de paz, y en las áreas apartadas y zonas de confrontación, siguen actuando de manera criminal.
Este asunto, definitivamente no es nuevo. El gobierno lo conoce, la cifras y los informes de monitoreo y verificación nos evidencian que las zonas delimitadas por presencia de grupos armados, están en una verdadera disputa que, ante la suspensión de actividades militares por parte de la fuerza pública, han sustraído el enfrentamiento entre insurgentes, quienes desean tener y expandir su control territorial. Es por eso que, para quienes habitamos las periferias, los territorios o las provincias, nos surge la pregunta ¿En qué momento se territorializará la Paz Total?
Es una inquietud colectiva que parte de una realidad y no meramente un sofisma que aparece en el discurso de los altos funcionarios del gobierno provenientes de la fría capital y que, definitivamente, no podrían de ninguna manera generalizar los actores, las dinámicas, los conflictos y los intereses que cada territorio posee dentro del contexto del cese armado o sus acciones.
La historia reciente nos muestra la importancia del análisis de la configuración de los territorios y la relación de poder entre actores armados, sociedad civil y el aparato estatal. Este último, no necesariamente porque sea obvia su cooptación por los actores armados locales, sino también, por su misma inacción en robustecer las acciones preventivas y de defensa ante situaciones de confrontación armada y ejecución de actividades ilegales por las bandas criminales y/o grupos insurgentes con presencia en sus jurisdicciones.
Aunado a ello, la economía como fuente de financiación para los grupos armados en cada territorio pose una configuración exclusiva que merece un estudio y compresión especifico, pues no es lo mismo referirnos a la minería cooptada y controlada por actores armados como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia AGC,  en departamentos como Antioquia,  Nariño o el Sur de Bolívar, a hablar de corredores estratégicos para el narcotráfico como es el caso del departamento del Chocó; territorio en disputa entre el Ejercito de Liberación Nacional ELN y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia AGC, o los departamentos del Magdalena y la Guajira; territorio en disputa entre las Autofensas Gaitanistas de Colombia AGC y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada ACSN.
A este sinnúmero de actores e intereses, resulta extremadamente sustancial reconocer, consultar e incluir en los diálogos, ya sean exploratorios o las mesas de negociación a los pueblos  indígenas; las comunidades afros, poblaciones que, al igual que los campesinos, se ven fuertemente afectados y muchas veces instrumentalizados incluso por el mismo Estado, pero que realmente no terminan teniendo influencia sobre el devenir de sus territorios y que con el transcurrir del tiempo pueden ser perjudicados al punto de estar en riesgo de desaparecer, como es el ejemplo de los pueblos indígenas que habitan la Sierra Nevada de Santa Marta: Los Wiwas, Koguis, KanKuamos, Arhuacos, Ette Eneka, incluso algunos Wayuu y otros en proceso de recuperación de su historia como los Taganga y los Carriachiles.
Los esfuerzos por la consecución de la Paz Total deben ser bien recibidos, los logros y éxitos de cada mesa repercutirá directamente en la búsqueda de una sociedad más pacifica y, por ende, con mayor progreso. Sin embargo, el fracaso de este no será el fracaso del presidente Gustavo Petro, será el intento fallido y la ilusión que una vez más, fue permeada por la supremacía de los intereses individuales y la incapacidad de gestionar a tiempo y desde los territorios acuerdos por el desarme y la pacificación de las regiones.
Se requiere un liderazgo enorme para liderar tantos frentes de diálogos, es menester casi que tratar a cada región como una república propia, en la que el gobierno debe hacer presencia y seguimiento directo a la verificación del Cese Bilateral al fuego y en la que, además, se pueda avanzar hacía unos alivios y mínimos  humanitarios que respete el principio de distinción, la garantía de los liderazgos sociales, el respeto de los bienes de interés cultural y religiosos, la prevención de la violencias basadas en género y la libre locomoción,  y que nos permita avanzar hacia un cese multilateral al fuego, solo de esa manera, podremos evidenciar la voluntariedad en los territorios de los grupos armados, dónde el esfuerzo sea por la consecución de la paz vía búsqueda de acuerdos y no la ampliación del control territorial vía fuego cruzado.
Yulmer Pérez G.
Bibliografía
El Colombiano. El hermano de Gustavo Petro estuvo reunido con las Autodefensas de la Sierra ¿Para qué? 23 de Marzo de 2023. https://www.elcolombiano.com/colombia/juan-fernando-petro-hermano-del-presidente-gustavo-petro-estuvo-reunido-con-las-autodefensas-de-la-sierra-o-los-pachenca-AM20860743. 12 de Febrero de 2024.
El Espectador. Diálogos con ELN: las claves de los acuerdos del sexto ciclo y lo que se viene. 6 de Febrero de 2024. https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/dialogos-con-eln-cese-al-fuego-fondo-multidonante-secuestrados-y-claves-del-sexto-ciclo/. 12 de Febrero de 2024.
Presidencia de la República. Ministerio del Interior . 4 de Noviembre de 2022. https://www.mininterior.gov.co/noticias/presidente-gustavo-petro-sanciono-la-ley-de-la-paz-total/. 12 de Febrero de 2024.
—. Nota de prensa. 19 de Marzo de 2023. https://petro.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Presidente-Petro-anuncia-suspension-de-cese-al-fuego-con-el-Clan-del-Golfo-230319.aspx. 12 de Febrero de 2024.